(1998, Terrence Malick)
Parad la play-list de la derecha
sonrisa franca de un amigo, el rostro de tus seres queridos, la luz repentina de un rayo en una noche de tormenta, una de las tantas películas que adoras, el color de los vaqueros que te vas a poner y con qué camiseta, la luz del semáforo, las lágrimas de San Lorenzo... Y tantas otras cosas que se verían relegadas al recuerdo envueltas en un manto de impenetrable oscuridad.
taconeo de la vecina de arriba; el bullicio en un campo de fútbol al meter el equipo local un gol; corear junto a cientos de personas las canciones del grupo que toca en ese concierto; escuchar de boca de tu pareja "te quiero" o "lo siento"...
canción favorita en la radio del coche y no poder tararearla limitándote a agitar la cabeza al ritmo de la música; haber visto algo espectacular y desear contárselo a la primera persona con la que te cruces y no poder hacerlo; después de meses de verlo y armarte de valor no poder verbalizar lo que tu corazón siente...
Volvemos a territorio navarro, a la capital si no me equivoco.
Supongo que el nombre de Yellowstone os resultará familiar, bien por el Oso Yogui o por ser el parque nacional más antiguo del mundo, nombrado como tal allá por 1872. Su superficie es mayor que la de la isla de Córcega (8983 km cuadrados de superficie). Cada año es visitado por cerca de 3 millones de personas.
En este increíble parque podemos encontrar desde bisontes, osos grizzlys, lobos, hasta alces, ciervos, coyotes...

Otra de las curiosidades o características que hace de Yellowstone una digna parada del "Road Trip" son las formaciones que se dan en su superficie por su naturaleza volcánica. No en vano, Yellowstone es el único volcán explosivo sobre un punto caliente.
¿Merece o no echar el freno de mano del coche y detenerse a visitarlo?