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viernes, 2 de mayo de 2008

No Cash IV

Ya he perdido la cuenta de los días que han pasado desde que publiqué por última vez un capítulo de esta mini-historia. Espero no os hayáis olvidado de lo ocurrido... Como comprobaréis al inicio del capítulo, volvemos de nuevo al pasado de la historia, para así entender un poco mejor lo que ocurre en el presente, en esa sala de interrogatorios. A ver si no os volvéis majaras con los saltos en el tiempo jejeje ¡Todo vuestro!



Cap.3: Whisky Barato

Varios meses atrás…

La había visto llegar. Desde entonces era incapaz de quitarle los ojos de encima.
Al principio no lograba ubicar en su mente esa familiaridad que despedía su figura… Pero, no tardó en reconocerla como la chica de la carretera, cuando se libró de ese tipo con barba incipiente que intentaba invitarla a una copa. A la tercera vez que probó, y la primera en que se atrevió a ponerle la mano encima, el tío y su enrojecida mejilla se dieron por vencidos.
Pero él no era ese tipo. Pidió al camarero le pusiera una copa de lo mismo a la chica, ganándose una risa jocosa del hombre.

- Me la vas a tener que pagar igual.
- Tranquilo, lo haré. Aunque no creo que la traigas de vuelta aún llena.- Siguió la silueta del camarero al acercarse a ella captando ligeramente la conversación.
- Un tipo del fondo te invita a una copa.- Ella no alzó la vista de la barra.
- ¿Quién es Joe?- Le preguntó a media voz jugueteando con su vaso ya vacío.
- No lo conozco.- Respondió mirando de soslayo al chico.
- Pues dale las gracias y que se la beba él.- Al verle regresar hacia él con la copa en la mano, se levantó de su taburete. Cogió la bebida de la mano del camarero y la suya, y con paso firme y tranquilo acortó las distancias.
- Nunca había conocido a una chica que rechazara una copa gratis.- Ella, dejando por un momento de juguetear con la copa vacía, ladeó la cabeza ligeramente en su dirección.
- Me resultas familiar…
- No tuve suerte más adelante.- Le aclaró él consiguiendo ver una sonrisa de asentimiento en los labios de ella.
- No buscarías bien…
- Lo que yo quería, ya lo había encontrado. Pero… no pudo ser.
- Por mucho que insistas voy a seguir sin aceptar tu copa.- Se puso la cazadora vaquera y cogió el bolso. Dejó un billete de 10 sobre la barra.
- Sólo pretendía tener una conversación no estúpida contigo.
- Si quieres hablar conmigo…- Rozó accidentalmente la mano que él posaba sobre la barra.- Busca Violet en la página 35 del periódico local.- Y tal y como había llegado, bajo la atenta mirada del chico, desapareció por la puerta del bar.

Se acercó al montón de periódicos acumulados al final de la barra cogiendo el periódico local. Lo abrió por la página 35, tal y como le había dicho. Ahí estaban ella y su número de contacto junto al de otras Violet, Jessica, Sandy o Mary.


Horas después…


La pegadiza música de su móvil le interrumpió su habitual caminata de camino al pueblo. Rebuscó el teléfono en el bolso, descolgándolo nada más tenerlo en la mano.

- Violet al habla…- El aterciopelado tono de su voz llegó con claridad a su interlocutor.
- ¿Cómo está mi paseante noctámbula favorita?- Esbozó una sonrisa al reconocer al dueño de la voz.
- Con mi rutina de siempre, ¿y tú?- Masculló una maldición al tropezar con una piedra del camino.
- Creo que mejor que tú a juzgar por tus juramentos…-La chica se detuvo en mitad de la carretera llevando una de sus manos a la cintura.- Oh, vamos, no te enojes y continua caminando.- Se volvió inquieta atenta a cualquier ruido.- Tranquila, no te estoy siguiendo…
- ¿Cómo sé que es cierto?- Le preguntó poniéndose de nuevo en marcha, apretando el paso.
- Te basta con echar un vistazo a tu alrededor.
- Como si fuera tan sencillo…-Resopló resignándose a quedarse con la intriga.- Bueno, ¿a qué debo el placer de tu llamada?- A cada paso que daba en dirección al pueblo se sentía más aliviada.
- Me dijiste que si quería hablar contigo, buscara Violet en el periódico… Y aquí estoy.
- Oh…- Se detuvo de nuevo unos instantes al escuchar algo moverse a su diestra. Un maullido la sobresaltó y tranquiló a la vez al reconocerlo como el ruido escuchado metros atrás.
- Y porque quiero verte…
- ¿Verme?- Le preguntó ligeramente sorprendida.
- Sí, quiero verte... Estoy en el motel “Sunrise”. ¿Lo conoces?
- Sí el dueño es…-Se mordió el labio inferior guardándose el final de la frase para sí misma.- Lo conozco.- Un breve silencio se hizo al otro lado de la línea.
- Pásate por la habitación 14.- Dijo por fin.
- De acuerdo. En 30 minutos estoy allí.
- No te retrases.- Le apremió consiguiendo que la inquietud anterior volviera a ella por breves instantes.
- Descuida. Siempre llego puntual a mis citas…- Le contestó sonriente, acelerando el ritmo de su paso.-
- ¿Esto es una cita?

***

¿Qué os ha parecido la ida de olla de este tercer capítulo? Ya sabéis que podéis comentar lo que sea.... !Gracias por vuestras opiniones en el anterior capítulo!

Pd: ¿Éste quedó más larguito no?

!Que paséis buen finde!

domingo, 20 de abril de 2008

No Cash III

Ya se me ha pasado el cabreo que llevaba encima el viernes cuando actualicé por última vez. Y ya que estoy de mejor humor os traigo el segundo capítulo de No Cash.

Cierta personita me ha dicho que está perdiendo la vista gracias a mi hipnótico fondo negro y el tamaño de fuente de las letras, así que voy a poner las entradas a partir de ahora más visibles, ¿vale?

Bueno y para que no os perdáis, en este segundo capítulo retornamos a la escena inicial de la chica siendo interrogada por el poli.


Cap.2: Extraña rutina

¿A caso sufría del síndrome de Estocolmo o algo similar?
El agente la miraba sin comprender el por qué de sus lágrimas, de sus preguntas. ¿Quizá se sintiera culpable por haberle matado? La verdad era que, por mucho que la estuviera insistiendo sobre ello, él no creía que fuera culpable.
Pero lo que él pensara poco peso tenía frente a las pruebas que habían encontrado que la incriminaban.
Habían hallado sus huellas por toda la habitación del motel. Bajo las uñas del cadáver habían encontrado piel, cuyo adn coincidía con el suyo. Incluso podía ver las marcas enrojecidas en sus manos.
Y si eso no le era suficiente a cualquier jurado, la habían encontrado junto al cuerpo sin vida de Cash; con las manos ensangrentadas y el arma homicida, un 38, en ellas.

- Quería que lo hiciera…- La afirmación de la chica sacó al policía de sus cavilaciones.
- ¿Hacer el qué?
- Quería que lo hiciera… Después de tanto tiempo sin hacerlo, cambié de opinión.- Balbuceaba inmersa en sus pensamientos.
- ¿A qué se refiere Señorita Monroe?- Alzó la mirada pero sin centrarla en él.
- Le pedí que me pagara… Por mi… compañía, ya sabe.- No era la primera vez que una prostituta hacía tal afirmación en su presencia, pero el tono de su voz, su expresión al decirlo, parecían las de alguien que se arrepintiera por ello.- Sé que es… lo habitual pero… él no era algo… habitual.
- Antes me dijo que se habían visto en varias ocasiones.
- Él no era habitual porque era diferente, fuera de lo común.
- ¿Le pidió algo… fuera de lo corriente a caso?
- ¿Extraño?- Pensativa se mordió el labio inferior.- Todo con él era algo extraño y nuevo para mí. Habituada al trato poco… amable de los hombres que me buscaban, su actitud hacia mí, fue de lo más... extraña. Era… Era perspicaz.
- ¿En qué sentido?- Cada vez le intrigaba más conocer cómo había sido Cash en vida.
- Bueno, la primera vez que nos vimos en una habitación, se percató de mi… invalidez nada más franquear la puerta.
- ¿Su invalidez?- Una sonrisa asomó a los labios de la chica.
- ¿Sorprendido Agente Richardson?- La chica se irguió en la silla, mirando al frente donde suponía estaría él.- ¿No imagina a qué me refiero?- El policía se apoyó sobre la mesa fijando su vista en la chica, quien no borraba la sonrisa de su boca. – Oh vamos…- Indeciso e incrédulo, alzó su mano derecha a la altura de los ojos de ella, moviéndola ligeramente sin obtener respuesta.- ¿Y bien?-
- ¿Es… ciega?- Le preguntó incapaz de creer que así fuera.
- Bingo, Agente.- Su sonrisa se amplió aún más.
- Ahora entiendo por qué la dejó con vida tanto tiempo… No podía decir como era, no podía entregarle a la policía.
- Siendo sincera, aún sabiendo cómo era físicamente… No le habría delatado. Quizá en un principio sí pero… No, no habría podido hacerle algo así.
- ¿A caso… le quería?
- ¿Importa ahora? Está muerto…- Los dedos de su mano derecha se cerraron en un puño.- El muy imbécil tenía que salirse con la suya… Desde el principio lo hizo, y yo, como una completa estúpida, no me di cuenta
*****
Creo que me quedé algo corta de cantidad, espero no me haya pasado lo mismo con la "calidad". A ver si el tiempo y el humor me acompañan esta semana que entra y no tardo en actualizar. Eskerrik asko por vuestros mensajes en el anterior capítulo!
Musus varios

domingo, 13 de abril de 2008

No Cash II

Creo que la intriga creada con la introducción o prólogo, como gustéis llamarlo; no os la voy a quitar del todo. Os dejo otro fragmento de la minihistoria que empecé hace días y que espero os entretenga pero de buena manera, y no terminéis de leerla con un sonoro bostezo que ni el león de la M.G.M. Gracias por vuestros comentarios en el anterior trozo, ya sabéis que todos son más que bien recibidos ;) Bueno, ya me callo. Por ahora...




Cap.1: Reckless

Varios meses antes…

Su paso era sereno, tranquilo. Caminaba con la seguridad de quien ha hecho el mismo trayecto cada noche durante varios meses.
El pequeño bolso negro colgaba de su hombro izquierdo, su mano derecha se movía al compás de sus pasos. Rascaba la gravilla a sus pies con la puntera de los zapatos. Era una vieja costumbre que le acompañaba desde que tenía 16 años.
Desvió sus pasos ligeramente hacia la derecha al escuchar el inconfundible sonido del motor de un coche, acercándose. Continuó andando sin aminorar el paso, haciendo oídos sordos a los pitidos del claxon.

- ¿Te llevo a alguna parte preciosa?- La varonil voz del conductor llegaba entrecortada a sus oídos a causa de la música a todo volumen.
- No, gracias. Me conozco bien el camino.- Le contestó sin detenerse un segundo más de lo necesario.
- No me cuesta nada…- Volvió a insistir él siguiéndola con el coche.
- Sigue tu camino que yo haré lo mismo.- Atajó ella metiendo una de sus manos en el bolso.
- Será zorra…- Las piedras le golpearon las piernas al acelerar el coche a fondo saliendo de la cuneta.
- ¡Que te den pringado!- Gritó a pleno pulmón con el brazo en alto y el dedo corazón apuntando al cielo para que pudiera verlo.

Siguió caminando olvidándose por completo del tipo del coche. No era la primera vez que algún conductor avispado que la veía caminar de noche, sola, paraba para llevarla donde quisiera. Con toda su buena fe por supuesto. Pero todas y cada una de esas ocasiones, terminaban igual: con ella caminando bajo las estrellas y el piloto de turno mascullando un réquiem en honor de sus antepasados.
La mayoría de aquellos hombres, sólo quería un poco de diversión gratuita a cambio del viaje. Pero tal y como bien sabía, nada era gratis y menos con ella. Algunos habían intentado abordarla varias veces en mitad del trayecto. Pequeñas cicatrices en sus piernas eran la prueba viviente de ello.

Sus pies se desviaron de nuevo al interior del arcén al escuchar el ruido de otro coche acercándose. Resopló cansada al percibir como aminoraba la velocidad a medida que se acercaba a ella. Intentando ahorrarse la inútil conversación y alguna que otra mención a su difunta madre, agitó su brazo izquierdo para que continuara su camino.

- ¿Estamos todos ciegos o qué? - Masculló una maldición en voz baja al detenerse el coche a su altura.
- El día menos pensado acabarás en la cuneta con la huella de un neumático en la espalda.- Se volvió hacia él, sorprendida.-A mí me da igual, pero no quisiera que me jodieras el coche al pasarte por encima.
- Pues mira por donde andas y listo.- Agitó la cabeza incrédula ante su actitud.
- Si no caminaras de noche por una carretera sin luz…
- Si me dejarais caminar a oscuras en paz…- Prosiguió ella, poniéndose de nuevo en marca.
- Si te dejara en paz cualquiera podría venir, atropellarte, o hacerte algo peor.
- ¿Peor que soportar una conversación estúpida? ¡Sí, por favor!- La risa queda del chico llegó a sus oídos con claridad por la ventanilla del copiloto.
- Entonces no querrás que te acerque a ningún sitio, ¿no? Tendrías que aguantar una conversación estúpida…-Sutil sin duda. Pero buscaba lo mismo que el resto al fin y al cabo. Algo que ella no daba con tantas facilidades.
- Gracias, pero prefiero estirar las piernas un poco más.
- Tú misma, pero quizá te arrepientas.
- Déjame que lo medite un instante más... Eh, no.- Zanjó divertida con una sonrisa.- Prueba suerte más adelante. Puede que encuentres lo que buscas.
- Tal vez… Aunque hubiera preferido tu compañía.
- Venga, lárgate ya que lo vas a estropear del todo.- Le apremió ella sin dejar de avanzar. Pronto el inconfundible sonido de los neumáticos rasgando el asfalto se perdió en la negrura de la noche.
- Mi compañía dice…- Inspiró hondo- Please forgive me while I turn out the lights, watch this haunted day turn into wasted night-Tarareaba recorriendo los últimos kilómetros que le separaban de su destino.- So cut me off-throw me down. Cause I'm reckless, goddamn son of a bitch!

*****

El título de este fragmento es por la canción Reckless del grupo Papa Roach; canción que he incluido al final del capítulo. Escuchadla ;)

Nos vemos pronto!!

domingo, 6 de abril de 2008

No Cash

Una de las razones por las que abrí este blog además del aburrimiento, fue que no quería olvidarme, en cierta manera, de escribir. Escribir historias más bien. Y bueno, parece que con mudez y ceguera me he quitado un poco las telarañas. Con mejor o peor resultado pero ahí están, y pienso seguir con ellas, no las olvido.
Pero, hoy, vengo aquí con otro proyecto diferente que llevo rumiando varios días. La hora de la comida sentada al sol ha surtido efecto y bueno, he aquí el comienzo de esos resultados. Espero vuestras sinceras opiniones ;) A ver cómo va la cosa.




Sus dedos tamborileaban sobre la superficie metálica. El roce de sus uñas contra la misma, marcaba el ritmo de esa canción que no cesaba de sonar en su cabeza.
Abandonó por unos instantes la mesa para palpar los bolsillos de su chaqueta. Sacó la cajetilla de tabaco, llevándose un cigarrillo a los labios. A punto de prenderlo, preguntó:

- ¿Se puede fumar aquí?
- Adelante.- El repentino calor que sintió, hizo que se inclinara hacia delante en busca de la lumbre.
- Gracias.- Exhaló el humo viciando el ambiente de la pequeña habitación.
- Bien señorita Monroe…- Una juguetona sonrisa se dibujó en los finos labios femeninos.- ¿Podría explicarme ahora cómo lo consiguió?
- ¿Cómo conseguí el qué?- Preguntó con la mirada perdida en un punto incierto de la sala.
- Cómo consiguió matar a Cash.
- Joseph…- Comentó mientras apuraba el pitillo.
- ¿Cómo dice?- El agente se reclinó en el asiento.
- Se llamaba Joseph. Y yo, no lo maté.- Apretó la colilla a punto de extinguirse contra el perfil de la mesa, apagándolo.
- La encontramos en la misma habitación, con la sangre de Cash en sus manos y ropa… ¿Y dice que no lo mató?
- No, no lo maté.- Reiteró ella con rotundidad sin alterar un ápice ni su pulso ni su voz.
- Aunque lo confiese, eso no la condenaría señorita Monroe. El hecho de que Cash…
-
Joseph…- Volvió a insistir ella a media voz.
- El hecho de que fuera…- Prosiguió el agente haciendo oídos sordos a la mención del nombre del fallecido.
- No lo maté.- Le interrumpió una vez más, impacientando al policía.- Sólo… Sólo le hice prometerme que cuando acabara conmigo, no habría ninguna más.
- Pero usted está con vida y él, ayer, yacía muerto sobre un charco de sangre. Su sangre.- El policía la observaba con atención, atenta a cualquier gesto que dijera más de ella que sus propias palabras. No habría sido la primera vez.
- No pudo hacerlo.- Entrelazó sus manos sobre la mesa, soltándolas poco después al reacomodarse en la silla.
- ¿Por qué no?
- Se quedó sin dinero en efectivo. – La sonrisa volvió a los labios de la chica al recordarlo. Sus cabellos castaños se agitaron ligeramente sobre sus hombros al ahogar una carcajada.- ¿Se lo puede creer?- Le preguntó silenciando su risa casi en el instante en que surgió de su garganta con claridad.

El agente percibió su repentino cambio de ánimo al ver sus labios contraerse entre sí con fuerza antes de que su cabello, cubriera por completo su rostro, y escuchara un ligero murmullo que pronto reconoció como suaves sollozos.
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Bueno, esta es la introducción por así decirlo. Sé que no es mucho y que tendréis más de una pregunta rondándoos la cabeza que espero se os vaya resolviendo a medida que desarrolle la historia; pero es lo que ha surgido. Ya sabéis que se acepta de todo: tomatazos, sugerencias, gritos varios... jejejeje
!!Un besazo y que tengáis un buen inicio de semana!!
Pd: El título tiene su razónde ser...